-¿No será que estaba escondiendo un tesoro?-.
-¿No crees que eres un poco mayor para pensar eso?-.
Me temía lo peor, estaba segura de que me iba a meter en uno de sus líos, como siempre me acaba convenciendo, esta vez lo hizo de nuevo. El plan era el siguiente, espiar al señor Lucio, que ese era su nombre, hasta descubrir a donde se iba todas las tardes. El martes pusimos el plan en marcha todo funcionó perfectamente y descubrimos que el señor Lucio se iba a bañar ala Rivera Hueznar un riachuelo con poco caudal y un montón de piedras brillantes. Ese día no llevaba el saco y nuestro plan se había ido a pique, que mala suerte que tuvimos….
Pero cuando ya habíamos perdido la esperanza, sucedió lo inesperado el señor Lucio salió corriendo del agua y de un salto se puso la ropa sobre el bañador mojado y se fue corriendo. Esperamos un rato por si volvía y al cabo de unos minutos aparecieron tres hombre con gabardina negra y un sombrero muy elegante. El primero era bajito y rechoncho con el pelo oscuro, pero no pudimos distinguir su rostro, el segundo era alto y muy flaco cada vez que pasaba una ráfaga de viento parecía que se fuese a caer, y el ultimo era normal, eso si, tenía una voz muy ronca.
Sara y yo nos miramos fijamente a los ojos y con ese gesto descubrimos que las dos pensábamos lo mismo, teníamos que marcharnos.
Cuando nos disponíamos a salir corriendo se escucho una voz que decía:…
ola soi la maria, el blog a kedado xulisimo, pronto pondres mi istoria...
ResponderEliminarbueno, mñn nos vmos, un petoo
pues si que esta muy chulo y espero que mas gente escriba algo para que hayan mas historias
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