Laura un día que había acompañado a su abuelo al hospital a hacerse una radiografía; se encontraba esperándolo en la entrada del hospital y vio aparecer en su silla de ruedas a Marcos. Se miraron mutuamente y en el ambiente empezaron a flotar burbujas en forma de corazón. Laura dijo:
-¡Hola! ¿Cómo te llamas? Yo soy Laura.
-¡Hola! Me llamo Marcos –sus ojos brillaban.
-¿Qué te ocurre?, ¿por qué vas en silla de ruedas?
Marcos se quedó un rato pensativo y le contestó:
-Mi enfermedad me impide caminar. Tengo leucemia.
Laura estaba apenada al oír esas palabras.
-Me gustaría mucho poder ayudarte.
-Si de verdad quieres ayudarme acuérdate de visitarme alguna vez cuando puedas. Me haría ilusión…
Y ella no tuvo que pensárselo mucho, el corazón le tamborileaba; le dijo:
-No te preocupes que así lo haré.
Meses después Laura conocía la historia que Marcos le contó al detalle. Sus padres habían muerto en un accidente de tráfico y él estuvo en un internado hasta que enfermó y lo trasladaron al hospital, que ahora es su “hogar”. A ella le había pasado algo parecido: también era huérfana, pero no estaba enferma y tampoco sola, le quedaba su querido abuelo.
Había sufrido mucho con la muerte de sus padres y necesitaba ayudar a Marcos ya que el destino los había unido como a dos cerezas por un ramillete, a causa de sus desgracias.
Laura le contó a su abuelo la historia de su amigo Marcos y éste se quedó pensativo, ella le dijo que necesitaba ayudarlo para sentirse bien consigo misma.
Pronto se acercaba la fecha del cumpleaños de Marcos (6 de Agosto).
Y ella le dijo a su abuelo:
-¿Qué te parece si le preparamos una gran sorpresa para su cumpleaños? Algo que sea guay.
-Sí, algo que no olvidara jamás.
-Pues empecemos a trabajar en ello…
Empezaron a trabajar mañana y tarde sin parar. La idea de Laura era curar a su mejor amigo. ¿Misión imposible…?
La noche del 5 de Agosto lo tenían casi listo. La máquina que habían inventado era un auténtico robot. Sólo hacía falta apretar un botón y empezar a disfrutar de todos los momentos mágicos que podía transmitir. Para los científicos sería un gran invento, muy útil, para la sociedad sería un milagro.
El abuelo consigue ponerse en contacto con los mejores científicos del mundo y logró vender su invento por una gran suma de dinero. El día 6 de Agosto Laura y su abuelo entraron sonrientes en el hospital y felicitaron y abrazaron a Marcos. Le dijeron:
-Arréglate rápido que vas a viajar con nosotros. Nos vamos a Estados Unidos. Vas a curarte…
Marcos no tenía palabras y llorando se abrazó a los dos, sólo dijo:
-Siempre tiene que haber una esperanza para luchar hasta el final.
A las 17:00 h. de la tarde cogieron el vuelo hacia EE.UU. de América.
Cuando llegaron allí cogieron un taxi hasta la clínica más famosa del mundo donde curarían a Marcos.
El cirujano ya tenía preparado el trasplante de médula. Laura la había donado antes de hacer el viaje. Marcos antes de entrar a quirófano vio en unos papeles que ponía:“TRANSPLANTE DE MÉDULA A MARCOS DE LAURA”. Él, al ver esto se emocionó muchos más, no tenía palabras cuando quiso decir gracias a su amiga ya era tarde, se encontraba dormido en la mesa de operación: la anestesia era un velo que estaba haciendo efecto.
Laura y su abuelo se sentían impacientes por saber los resultados. Laura le dijo a su abuelo:
-Muchas gracias, si no hubiera sido por ti, yo hubiera perdido a un buen amigo.
El abuelo echó una carcajada y contestó:
-No ha sido por mí, si tú no hubieras decidido de donarle parte de tu propia médula, no hubiera vivido. Es una solidaridad tuya que debería aprender el mundo entero.
Al acabar esta frase, salieron los cirujanos de la sala y llamaron a sus dos acompañantes. Laura y su abuelo dieron un salto de la silla y fueron hacia allí. El cirujano les dijo:
-Todo ha salido perfecto. Gracias a vuestra ayuda el chico se ha salvado.
Laura a pesar de estar llorando, estaba muy feliz por su amigo, como si sintiera fuegos artificiales por dentro. Entró a verlo, él le dio un abrazo de gratitud y le dijo:
-Muchas gracias a los dos, he vuelto a nacer el día 6 de Agosto gracias a vosotros, será el mejor regalo de mi vida. Creo que las personas son, en general, buenas.
Cuando Marcos se recuperó de su enfermedad y tuvo el “alta médica” fue una gran celebración para todos y decidieron quedarse unas semanas en aquella ciudad cosmopolita y viajaron por otras. Fue maravilloso, visitaron Nueva York, Los Ángeles, Washington y California.
Una de las principales aficiones de Marcos era el baloncesto. Acordó con Laura hacer una visita a las tiendas de la NBA. Allí compraron varios recuerdos de camisetas de varios equipos. Y Marcos pensó en ir a ver algún partido:
-Laura, ¿te gustaría ir a ver un partido de NBA?
Y Laura, a la que le gustaba mucho el deporte, contestó entusiasmada:
-¡Sí, sí…! –sus pupilas eran dos pelotitas de básquet.
Decidieron ir a ver los Ángeles Lakers contra Miami Heat. Cuando llegaron al pabellón compraron las entradas y esperaron el comienzo del partido. Pau Gasol y Kobe Bryant hicieron una jugada espectacular y el abuelo y Laura quedaron impresionados. Qué paliza dieron los primeros a los segundos. Laura le dijo a su abuelo al acabar el partido:
-Ahora te toca a ti, ¿qué te gustaría visitar?
Y él contestó:
-Los laboratorios científicos de la NASA.
Dicho esto cogieron un taxi que les llevó a estos laboratorios. En la entrevista que hizo con el director, éste, le entregó una portada del periódico New York Times de aquel día 20 de agosto, en la que se hablaba de su gran invento revolucionario en el mundo científico…
Habían pasado 10 días del regreso de América. Ahora se encontraban en Barcelona en casa del abuelo los tres juntos. Laura una tarde que estuvieron solos en casa le dijo a Marcos:
-¿Qué piensas hacer cuando empiece el colegio?
-Yo no voy al colegio desde que hacía primer curso de primaria. Ahora me gustaría terminar lo que me queda de primaria. En el futuro quisiera hacer una carrera universitaria. Me gustaría ser médico para poder alguna vez ayudar, como tu abuelo.
-Me parece una gran idea.
-También quiero hacer mucho deporte para recuperarme y me gustaría que los dos nos apuntáramos a practicar baloncesto.
-Por mi encantada.
También habían decidido ayudar al abuelo en el taller y cuidar de él.
Habían pasado 15 años, Marcos había terminado su carrera de medicina y en cuanto a Laura, trabajaba en un laboratorio farmacéutico. A los pocos meses Marcos y Laura se casaron, no había amor más grande en el mundo. Él ejercía de médico en un importante hospital de Barcelona, Cruz Roja. El abuelo los había abandonado hacía ya cuatro años y antes morir les confesó:
-Estoy muy orgulloso de haber pasado mis últimos años junto a vosotros. Que vuestra amistad sea eterna. Sé que podéis hacer en un futuro grandes maravillas por la Humanidad.
Los dos eran muy felices y se propusieron luchar con sus trabajos para ayudar a la humanidad a combatir las enfermedades. Su ilusión era tener hijos para enseñarles la importancia de la amistad y a no perder nunca la esperanza. Llevarían a sus hijos al Saint Paul’s School. Una noche Marcos le dijo a Laura:
-Nunca olvidaré aquello que hiciste por mí cuando yo era un niño enfermo. Ahora no estaríamos hablando, ni compartiendo nuestra vida, ni soñando con un futuro mejor. Siempre será el mejor 6 de Agosto de toda nuestra vida.
(Con la lluvia de dólares que heredaron y con su trabajo, Marcos y Laura crearon una Fundación Internacional para ayudar a los niños que necesitaban un trasplante de médula).
Me ha gustado mucho, ya que podria haber sucedido o incluso podria pasar. Aparte esta muy bien relatado.
ResponderEliminarEn fin que me ha gustado mucho.
Gusilusss wapa k ti historia sta k lo flipas de bn! k es tope de realista y k me encantaaaa!!
ResponderEliminartq Alba
Marta tus istorias son la leche!!
ResponderEliminark tqiero muaks
Mariaa