Nos quedamos quietas no nos atrevíamos ni a respirar y en un acto reflejo tiré mi pulsera hacia el otro lado, los tres hombres salieron en busca de lo que había causado tal ruido, y en ese momento aprovechamos para salir corriendo, la casa de el señor Lucio estaba en la entrada del pueblo. Como pasamos por allí nos fijamos si había alguien dentro pero no había nadie, ¿dónde estaría aquel viejo cascarrabias que nunca salía de casa…?.Como no teníamos tiempo para pararnos nos fuimos rápidamente hacia mi casa.
Mi madre nos había preparado un bizcocho de limón, mi favorito, mientras que Sara casi se lo acababa todo le pregunté a mi madre:
-Mamá, ¿tú sabes algo sobre el señor que vive en la casa de la entrada del pueblo?-
Y ella me respondió con un tono un poco preocupante:
-Laura cariño, lo único que te podría decir es que aquel señor era un rico muy famoso pero en un ataque de locura lo perdió todo ya que su casa prendió fuego, si quieres saber algo más pregúntaselo al abuelo Miguel… yo no sé nada más.
Eso hicimos, bueno hice Sara seguía comiéndose el pastel, a mi abuelo le pregunte lo mismo, y contestó:
-Lo que te ha dicho tu madre es cierto yo solo puedo decirte que al pasarle eso su mujer y su hija se marcharon sin dejar rastro, y desde entonces no ha salido de casa.-
-Abuelo, ¿cómo es que mamá y tu sabéis tanto sobre ese señor si no sale nunca de casa?-le insistí.
Él no contestó se limito a encoger los hombros y pasar de mi, sabía que me ocultaban algo, pero no sabía lo que era.
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