viernes, 15 de mayo de 2009

EL ENCUENTRO (por Eric)

1. PARTE UNO :

Hola me llamo Charles y soy de Montenegro. Tengo el pelo corto, castaño, moreno y muy alegre y simpático.
Hoy es mi primer día de colegio en el nuevo instituto ya que mis padres se han separado y me venido con mi padre a este lugar tan bello y bonito.
Al entrar vi a muchas personas de la cuales destacó una que tenía pinta de ser muy simpático como yo.
-Hola-le dije nervioso.
-Hola, me llamo Carlos, ¿y tú?
-Yo Charles y soy nuevo,¿quieres ser mi amigo?- me preguntó.
-Claro que sí- le contesté y ahí me demostró o que me temía... era simpático.
Y de repente...



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Insensible dolor (por Albaricoque)




CAPÍTULO UNO:


Ojalá puediera volver a sentir una caricia, un dolor, el frío, el calor, la lluvia, los besos. No puedo evitar pensar cada noche, exactamente a las diez y media, que no me curaré nunca, y que mi dolor es el más intenso que se pueda sentir, tengo una rara enfermedad, no siento nada en mi piel, como os he dicho,ni un golpe ni el frío, nada. No se que es el dolor ni el placer físico, tengo en la actualidad 17 años, mi história es esta: Esta enfermedad empezóa desarrollarse cuando tenia 6 años, antes fui una niña feliz, hasta que llegaron mis problemas, a los siete y ocho años pensé que mis padres no me querían, que les daba asco tocarme, al fin y al cabo solo era una niña, buscaba cuál era mi problema porqué no les gustaba porqué no me querían, a los nueve años mis padres me lo contaron y lo entendí todo, no era que les diera asco tocarme era que yo no sentía nada. Se que puede sonar fuerte pero a los once y doce años en la preadolescencia el chico que me gustaba me rozó pero no sentí nada y desesperada empecé a mutilarme con tal de sentir algo, mi madre me vió y me dio una bofetada por el error y la tonteria que estaba cometiendo y me puese a llorar, mi madre no caia del porque una simple bofetada hasta que cerró los ojos y lo comprendió, no sentia la bofetada ni las lágrimas cayendo por mi cara, a los 13 años lo veia todo positivo, hasta creí que mi enfermedad podia ser un don, que alomejor seria inmortal o algo por el estilo, entonces fue cuando se lo conté a mi mejor amiga Eva lo que me sucedia, se quedó helada y nunca se me olvidará lo que hizo…


jueves, 14 de mayo de 2009

La historia oculta ( por Náyade )

-¡Callaos los dos! – Dijo el hombre más alto -Me parece que he oído algo entre los arbustos, mirad a ver si veis algo.-
Nos quedamos quietas no nos atrevíamos ni a respirar y en un acto reflejo tiré mi pulsera hacia el otro lado, los tres hombres salieron en busca de lo que había causado tal ruido, y en ese momento aprovechamos para salir corriendo, la casa de el señor Lucio estaba en la entrada del pueblo. Como pasamos por allí nos fijamos si había alguien dentro pero no había nadie, ¿dónde estaría aquel viejo cascarrabias que nunca salía de casa…?.Como no teníamos tiempo para pararnos nos fuimos rápidamente hacia mi casa.
Mi madre nos había preparado un bizcocho de limón, mi favorito, mientras que Sara casi se lo acababa todo le pregunté a mi madre:
-Mamá, ¿tú sabes algo sobre el señor que vive en la casa de la entrada del pueblo?-
Y ella me respondió con un tono un poco preocupante:
-Laura cariño, lo único que te podría decir es que aquel señor era un rico muy famoso pero en un ataque de locura lo perdió todo ya que su casa prendió fuego, si quieres saber algo más pregúntaselo al abuelo Miguel… yo no sé nada más.
Eso hicimos, bueno hice Sara seguía comiéndose el pastel, a mi abuelo le pregunte lo mismo, y contestó:
-Lo que te ha dicho tu madre es cierto yo solo puedo decirte que al pasarle eso su mujer y su hija se marcharon sin dejar rastro, y desde entonces no ha salido de casa.-
-Abuelo, ¿cómo es que mamá y tu sabéis tanto sobre ese señor si no sale nunca de casa?-le insistí.
Él no contestó se limito a encoger los hombros y pasar de mi, sabía que me ocultaban algo, pero no sabía lo que era.



viernes, 8 de mayo de 2009

El barco

Capítulo:1 El barco


Una noche del mes de marzo, un crucero, atravesaba el mar Mediterraneo. Una pasajera, que se llamaba Ana, llevaba meses sin ver a su novio. Por fin aquella noche lo encontró en medio de la multitud, causada por una tormenta.
El barco no dejaba de moverse y las olas chocaban contra el casco. Ana intentaba hablar con su novio, pero él no dejaba de repetirle, que no sabia quien era.
Un rayo cayó sobre el barco, separandoles entre un monton de llamas, que no dejaban de arder y el barco se partió en dos, en ese momento la gente empezo a gritar, y el capitan del barco sugirió que empezaran a avandonarlo.










Capítulo:2 Naufragos



El barco se undió, y todos los pasajeros estaban en el mar gritando, por suerte había una isla cerca y todos fueron nadando hacia ella.
Allí intentaron calmarse, pero no hacían más que pedir AYUDA. Un grupo de chicos jovenes intentaron buscar comida para sobrevivir y el agua de los cocos les serviría para no deshidratarse.
Ana buscaba a su novio, pero él ni caso porque había perdido la memoria. Ella no sabía que hacer, por suerte uno de los pasajeros era médico y la ayudó. El novio de Ana se recuperó rápido, y Ana le explicó lo que le había pasado.
Pero en ese momento empezó a llover y la marea subía cada vez más y ya no sabían donde meterse.





Capítulo:3 La tormenta



Tenían un fuego encendido y una ola lo apagó, todos gritaban como siempre. Sé refugiaron en cuevas que encontraron por el camino. Sé hizo de día y todos salieron a buscar comida, ya había pasado la tormenta y el mar estaba calmado. Algunos pesacaban y otros cogían frutas, habían muchos cocos.
Ana se perdió, el novio no paraba de buscarla y gritar:¿ANAA DONDE ESTASS?...
Ana no respondía, estaba en una cueva, que se había quedado dormida. Todos estaban buscandola, pero nadie la encontraba. En cuanto se despertó se fué para las cuevas donde estaban todos, pero no había nadie, porqué la estaban buscando.


Una enfermedad incurable (por Acuario)

Marcos vivía en el hospital, tumbado sobre su cama en la habitación de la quinta planta. Necesitaba un trasplante de médula y éste le impedía levantarse a diario. Sufría mucho; pero al mismo tiempo, no abandonaba la esperanza de poder curarse. Aquel día veraniego hacía mucho calor, en su habitación se encontraba cómodo, relativamente. Su gran deseo en estos momentos era que llegara Laura, su mejor amiga. Laura antes de marchar al hospital terminó de ayudar a su abuelo en el último invento en el que estaba trabajando. Pasaba largas horas con él en su taller y disfrutaba ayudándolo en todo lo que podía. Para Laura su abuelo era encantador, le enseñaba mucho a cerca de la ciencia y la naturaleza, para ella era un gran sabio con un corazón muy grande, grande como una isla.
Laura un día que había acompañado a su abuelo al hospital a hacerse una radiografía; se encontraba esperándolo en la entrada del hospital y vio aparecer en su silla de ruedas a Marcos. Se miraron mutuamente y en el ambiente empezaron a flotar burbujas en forma de corazón. Laura dijo:
-¡Hola! ¿Cómo te llamas? Yo soy Laura.
-¡Hola! Me llamo Marcos –sus ojos brillaban.
-¿Qué te ocurre?, ¿por qué vas en silla de ruedas?
Marcos se quedó un rato pensativo y le contestó:
-Mi enfermedad me impide caminar. Tengo leucemia.
Laura estaba apenada al oír esas palabras.
-Me gustaría mucho poder ayudarte.
-Si de verdad quieres ayudarme acuérdate de visitarme alguna vez cuando puedas. Me haría ilusión…
Y ella no tuvo que pensárselo mucho, el corazón le tamborileaba; le dijo:
-No te preocupes que así lo haré.
Meses después Laura conocía la historia que Marcos le contó al detalle. Sus padres habían muerto en un accidente de tráfico y él estuvo en un internado hasta que enfermó y lo trasladaron al hospital, que ahora es su “hogar”. A ella le había pasado algo parecido: también era huérfana, pero no estaba enferma y tampoco sola, le quedaba su querido abuelo.
Había sufrido mucho con la muerte de sus padres y necesitaba ayudar a Marcos ya que el destino los había unido como a dos cerezas por un ramillete, a causa de sus desgracias.

Laura le contó a su abuelo la historia de su amigo Marcos y éste se quedó pensativo, ella le dijo que necesitaba ayudarlo para sentirse bien consigo misma.
Pronto se acercaba la fecha del cumpleaños de Marcos (6 de Agosto).
Y ella le dijo a su abuelo:
-¿Qué te parece si le preparamos una gran sorpresa para su cumpleaños? Algo que sea guay.
-Sí, algo que no olvidara jamás.
-Pues empecemos a trabajar en ello…
Empezaron a trabajar mañana y tarde sin parar. La idea de Laura era curar a su mejor amigo. ¿Misión imposible…?
La noche del 5 de Agosto lo tenían casi listo. La máquina que habían inventado era un auténtico robot. Sólo hacía falta apretar un botón y empezar a disfrutar de todos los momentos mágicos que podía transmitir. Para los científicos sería un gran invento, muy útil, para la sociedad sería un milagro.
El abuelo consigue ponerse en contacto con los mejores científicos del mundo y logró vender su invento por una gran suma de dinero. El día 6 de Agosto Laura y su abuelo entraron sonrientes en el hospital y felicitaron y abrazaron a Marcos. Le dijeron:
-Arréglate rápido que vas a viajar con nosotros. Nos vamos a Estados Unidos. Vas a curarte…
Marcos no tenía palabras y llorando se abrazó a los dos, sólo dijo:
-Siempre tiene que haber una esperanza para luchar hasta el final.
A las 17:00 h. de la tarde cogieron el vuelo hacia EE.UU. de América.
Cuando llegaron allí cogieron un taxi hasta la clínica más famosa del mundo donde curarían a Marcos.
El cirujano ya tenía preparado el trasplante de médula. Laura la había donado antes de hacer el viaje. Marcos antes de entrar a quirófano vio en unos papeles que ponía:“TRANSPLANTE DE MÉDULA A MARCOS DE LAURA”. Él, al ver esto se emocionó muchos más, no tenía palabras cuando quiso decir gracias a su amiga ya era tarde, se encontraba dormido en la mesa de operación: la anestesia era un velo que estaba haciendo efecto.
Laura y su abuelo se sentían impacientes por saber los resultados. Laura le dijo a su abuelo:
-Muchas gracias, si no hubiera sido por ti, yo hubiera perdido a un buen amigo.
El abuelo echó una carcajada y contestó:
-No ha sido por mí, si tú no hubieras decidido de donarle parte de tu propia médula, no hubiera vivido. Es una solidaridad tuya que debería aprender el mundo entero.
Al acabar esta frase, salieron los cirujanos de la sala y llamaron a sus dos acompañantes. Laura y su abuelo dieron un salto de la silla y fueron hacia allí. El cirujano les dijo:
-Todo ha salido perfecto. Gracias a vuestra ayuda el chico se ha salvado.
Laura a pesar de estar llorando, estaba muy feliz por su amigo, como si sintiera fuegos artificiales por dentro. Entró a verlo, él le dio un abrazo de gratitud y le dijo:
-Muchas gracias a los dos, he vuelto a nacer el día 6 de Agosto gracias a vosotros, será el mejor regalo de mi vida. Creo que las personas son, en general, buenas.

Cuando Marcos se recuperó de su enfermedad y tuvo el “alta médica” fue una gran celebración para todos y decidieron quedarse unas semanas en aquella ciudad cosmopolita y viajaron por otras. Fue maravilloso, visitaron Nueva York, Los Ángeles, Washington y California.
Una de las principales aficiones de Marcos era el baloncesto. Acordó con Laura hacer una visita a las tiendas de la NBA. Allí compraron varios recuerdos de camisetas de varios equipos. Y Marcos pensó en ir a ver algún partido:
-Laura, ¿te gustaría ir a ver un partido de NBA?
Y Laura, a la que le gustaba mucho el deporte, contestó entusiasmada:
-¡Sí, sí…! –sus pupilas eran dos pelotitas de básquet.
Decidieron ir a ver los Ángeles Lakers contra Miami Heat. Cuando llegaron al pabellón compraron las entradas y esperaron el comienzo del partido. Pau Gasol y Kobe Bryant hicieron una jugada espectacular y el abuelo y Laura quedaron impresionados. Qué paliza dieron los primeros a los segundos. Laura le dijo a su abuelo al acabar el partido:
-Ahora te toca a ti, ¿qué te gustaría visitar?
Y él contestó:
-Los laboratorios científicos de la NASA.
Dicho esto cogieron un taxi que les llevó a estos laboratorios. En la entrevista que hizo con el director, éste, le entregó una portada del periódico New York Times de aquel día 20 de agosto, en la que se hablaba de su gran invento revolucionario en el mundo científico…


Habían pasado 10 días del regreso de América. Ahora se encontraban en Barcelona en casa del abuelo los tres juntos. Laura una tarde que estuvieron solos en casa le dijo a Marcos:
-¿Qué piensas hacer cuando empiece el colegio?
-Yo no voy al colegio desde que hacía primer curso de primaria. Ahora me gustaría terminar lo que me queda de primaria. En el futuro quisiera hacer una carrera universitaria. Me gustaría ser médico para poder alguna vez ayudar, como tu abuelo.
-Me parece una gran idea.
-También quiero hacer mucho deporte para recuperarme y me gustaría que los dos nos apuntáramos a practicar baloncesto.
-Por mi encantada.
También habían decidido ayudar al abuelo en el taller y cuidar de él.

Habían pasado 15 años, Marcos había terminado su carrera de medicina y en cuanto a Laura, trabajaba en un laboratorio farmacéutico. A los pocos meses Marcos y Laura se casaron, no había amor más grande en el mundo. Él ejercía de médico en un importante hospital de Barcelona, Cruz Roja. El abuelo los había abandonado hacía ya cuatro años y antes morir les confesó:
-Estoy muy orgulloso de haber pasado mis últimos años junto a vosotros. Que vuestra amistad sea eterna. Sé que podéis hacer en un futuro grandes maravillas por la Humanidad.
Los dos eran muy felices y se propusieron luchar con sus trabajos para ayudar a la humanidad a combatir las enfermedades. Su ilusión era tener hijos para enseñarles la importancia de la amistad y a no perder nunca la esperanza. Llevarían a sus hijos al Saint Paul’s School. Una noche Marcos le dijo a Laura:
-Nunca olvidaré aquello que hiciste por mí cuando yo era un niño enfermo. Ahora no estaríamos hablando, ni compartiendo nuestra vida, ni soñando con un futuro mejor. Siempre será el mejor 6 de Agosto de toda nuestra vida.

(Con la lluvia de dólares que heredaron y con su trabajo, Marcos y Laura crearon una Fundación Internacional para ayudar a los niños que necesitaban un trasplante de médula).



San Francisco (por Gisela Tena)

Capítulo 1. Vivir en California

Son dos chicas españolas, de Barcelona más concretamente, que están conviviendo al norte de San Francisco (California), muy cerca de la playa. Las dos chicas estudian distintas carreras, Laura, está haciendo un curso de diseño de moda y Julia, está escribiendo como columnista en uno de los periódicos más conocidos de San Francisco, The Examiner. Las dos chicas de veintiún años, tienen distintas vidas, pero viven juntas y son muy amigas. Cada una tiene pareja, el de Laura, se llama Brad y el de Julia se llama Johnny. Cada noche salen los cuatro juntos con su nuevo coche de segunda mano, Wolsvagen betle cabrio negro, a la discoteca, tomar algo en un minibar o dar un paseo por la playa. Si van a la playa, hacen una hoguera, y se ponen a charlar y a veces se toman un baño. Tienen por costumbre cenar comida griega acompañada con una bebida bien refrescante, la caipirinha. Para almorzar, las chicas están habituadas a comer un bollo con mascarpone. Por las tardes les gusta patinar por el paseo junto al mar.




Gabardinas y sombreros

Me llamo Laura, vivo en un pequeño pueblo de Sevilla, conocido como El Pedroso. Es un pueblo bastante tranquilo en el que casi nunca sucede nada extraño, pero la semana pasada fue una excepción. En mi pueblo hay una casa en la que vive un señor mayor que no sale casi nunca de casa, pero el martes lo vi salir con un saco en las manos. Tenía una mirada fría parecía disgustado y miraba una y otra vez a derecha e izquierda, como si escondiera algo. Se lo conté a mi amiga Sara y ella que tiene mucha imaginación pensó lo que no debía pensar y me dijo:
-¿No será que estaba escondiendo un tesoro?-.
-¿No crees que eres un poco mayor para pensar eso?-.
Me temía lo peor, estaba segura de que me iba a meter en uno de sus líos, como siempre me acaba convenciendo, esta vez lo hizo de nuevo. El plan era el siguiente, espiar al señor Lucio, que ese era su nombre, hasta descubrir a donde se iba todas las tardes. El martes pusimos el plan en marcha todo funcionó perfectamente y descubrimos que el señor Lucio se iba a bañar ala Rivera Hueznar un riachuelo con poco caudal y un montón de piedras brillantes. Ese día no llevaba el saco y nuestro plan se había ido a pique, que mala suerte que tuvimos….
Pero cuando ya habíamos perdido la esperanza, sucedió lo inesperado el señor Lucio salió corriendo del agua y de un salto se puso la ropa sobre el bañador mojado y se fue corriendo. Esperamos un rato por si volvía y al cabo de unos minutos aparecieron tres hombre con gabardina negra y un sombrero muy elegante. El primero era bajito y rechoncho con el pelo oscuro, pero no pudimos distinguir su rostro, el segundo era alto y muy flaco cada vez que pasaba una ráfaga de viento parecía que se fuese a caer, y el ultimo era normal, eso si, tenía una voz muy ronca.
Sara y yo nos miramos fijamente a los ojos y con ese gesto descubrimos que las dos pensábamos lo mismo, teníamos que marcharnos.
Cuando nos disponíamos a salir corriendo se escucho una voz que decía:…